El caso del donante: ¿Marea baja en el banco de semen?

5. junio 2013
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Los niños concebidos mediante una inseminación artificial heteróloga tienen derecho a saber quién es su padre biológico: ese ha sido el veredicto en un juzgado alemán. Muchos opinan que, de generalizarse esta tendencia, la era de las donaciones de esperma habrá llegado a su fin.

El 9 de mayo de 2013 fue el día del padre en Alemania. Un momento adecuado para alejarse de las opiniones demasiado precipitadas y plantear de modo profesional las cuestiones relativas a los niños concebidos mediante inseminación artificial y a sus familias. Desde hace años, Sarah P. litiga en los tribunales porque quiere saber quién es el donante de esperma al que debe su existencia. Al final, un juzgado le dio la razón. Según la Sociedad Europea de Reproducción Humana Asistida (ESHRE), hasta 2012 habrían nacido cinco millones de “bebes probeta” en todo el mundo.

Desde el surgimiento de la aspiración percutánea testicular de esperma, el número de donaciones heterólogas se ha desplazado un poco en favor de otras posibilidades de reproducción asistida. En las cifras publicadas no se incluyen, por ejemplo, los niños concebidos a consecuencia de todas las formas de “turismo de inseminación”, pues se carece de las investigaciones científicas al respecto. Lo que, por otro lado, no es de extrañar, ya que el tema a menudo implica sentimientos de vergüenza. Que las donaciones de esperma dejen de ser un tema tabú depende en última instancia de todos nosotros.

¿Realmente se sorprende alguien?

La pregunta ahora es por qué se asume que el deseo de conocer la procedencia por parte de los niños concebidos mediante inseminación artificial va forzosamente ligado a reclamaciones monetarias. La asociación de niños concebidos mediante inseminación artificial “Spenderkinder”, por ejemplo, incluye en sus demandas políticas la creación de una regulación para la protección de los padres biológicos.

El Tribunal Superior Regional de Hamm establece: “La procedencia (…) determina la dotación genética del individuo, influye en su personalidad y ocupa una posición clave en la conciencia individual en lo referente a la percepción y la comprensión de sí mismo.” Las personas que fueron engendradas mediante inseminación artificial donante (IAD) carecen de esta clave. Sin embargo, son pocas las que conocen las particulares circunstancias de su concepción. Pese a ello, crece la necesidad de una legislación clara, pues el número de los niños concebidos mediante inseminación artificial que alcanza la adultez no deja de crecer. Y son cada vez más los que desean certezas.

Una compleja red de relaciones e intereses

Al contrario de lo que sucede con la concepción por vía “tradicional”, la situación de la inseminación heteróloga resulta bastante compleja. El acto de la procreación crea un vínculo duradero de varios destinos, y cuando la reproducción es asistida artificialmente todos los hilos se cruzan  en los seres humanos resultantes: nadie se ve más afectado por la IAD en tantos aspectos de la identidad. Tanto los padres sociales, cuyo deseo de tener un hijo resulta crucial para la inseminación, como el donante de esperma, que podría encontrarse a su vez ligado a otra familia, se convierten en madre y padre. Pero también existe una especial relación entre el personal médico involucrado y la vida recién creada.

Asimismo, puede haber medio hermanos en la familia del donante o de la otra pareja. Es por ello que en muchos países existe una cifra máxima de niños que pueden ser procreados a partir del mismo donante: el miedo a un posible incesto involuntario es la razón. En Alemania, sólo a las parejas heterosexuales les está permitido eludir la carencia de hijos a través de la donación de semen. En otros países, también a las mujeres solteras o a las parejas lésbicas. Para algunos niños concebidos mediante donación, las preocupaciones acerca de posibles enfermedades transmitidas genéticamente también juegan un papel.

Diferentes países, diferentes reglas

Como ocurre a menudo, vale la pena mirar más allá de las propias fronteras. La abolición del anonimato del donante no sólo es un tema relevante en Alemania. El tratamiento de los procedimientos médicos reproductivos varía considerablemente de país a país, pues los factores culturales, ético-morales y jurídicos ejercen una gran influencia. En algunos países ya tuvo lugar la abolición del anonimato. En este sentido, Suecia fue el abanderado en 1985 (un año antes de la homologación oficial de la FIV en Alemania). Entretanto, en los Países Bajos, Austria y el Reino Unido los hijos de donantes de esperma gozan del derecho establecido a conocer la identidad de su padre biológico.

En los Estados Unidos, los donantes y los receptores pueden decidir si prefieren una donación anónima o si divulgan la identidad. También se suelen especificar reglas muy concretas sobre cualquier tipo de exigencias financieras para los padres o sobre la impugnación de la legitimidad (de la paternidad legal y la “biográfica”). Asimismo, también es posible solicitar exigencias al padre biológico, en caso de localizarlo. Pero no todos los países se enfrentan a esta problemática. Italia, por ejemplo, ofrece una solución relativamente simple: se prohíbe la inseminación heteróloga.

Nunca ha existido una base legal para el anonimato del donante

En realidad, es probable que quienes predicen el fin de la IAD en los foros de Internet después de la sentencia del Tribunal Superior de Hamm sólo estén involucrados personalmente en contados casos. Porque si lo estuvieran seguramente sabrían que en Alemania jamás ha existido una regla jurídicamente vinculante sobre el derecho al anonimato del donante. Por lo general, los acuerdos se realizaron entre bancos de semen y donantes, pero estos acuerdos resultan o resultarían inválidos en caso de que exista un interés legítimo en conocer la procedencia paterna por parte del niño. Desde el primer fallo judicial en 1989, donde se validó para el niño el derecho a conocer su origen (en este caso no se trataba de donación de semen), han habido varios fallos judiciales favorables a los afectados, quienes no conocían a su padre. Por lo general se considera que el derecho del niño a conocer su origen pesa más que los derechos individuales del padre en cuestión. Sin embargo, para todos los niños concebidos mediante inseminación artificial y nacidos antes de 2007, la ausencia de una regulación clara para los plazos de almacenamiento de los datos del donante supone un problema.

La presunta certeza de que pronto se producirá una escasez de donantes, al menos en Alemania, es en el mejor de los casos un pronóstico, ya que no se dispone de suficientes datos concretos al respecto, aunque sí existen experiencias de países vecinos que han pasado por procesos similares. En Suecia, la anulación del anonimato del donante produjo inicialmente un retroceso en el número de donaciones, pero 10 años después volvió a repuntar.

Gran Bretaña, cinco años después de la anulación del anonimato del donante

Desde los años 90, en Gran Bretaña se discute intensamente sobre los derechos de acceso a la información de los niños concebidos mediante donación. Finalmente, en 2005 se modificó la ley a favor de una derogación del anonimato del donante. En este caso también se especuló con una posible reducción del número de donaciones. Sin embargo, un estudio muestra que, aunque el número de inseminaciones disminuyó significativamente, en el lapso de cinco años la cantidad de donantes en un mismo centro aumentó de forma amplia. El estudio se basa en un análisis retrospectivo de los datos del Hospital de Mujeres de King’s College. Este hospital contiene al mayor centro de IAD del Reino Unido, que se encarga tanto del reclutamiento de los donantes como de las donaciones en todo el país. Los resultados muestran dos descensos en el número total de donantes en el país: uno tras la abolición del anonimato en 2005, y otro aún más pronunciado después de 2007.

Este segundo descenso refleja probablemente la prohibición de la compensación económica para los donantes: desde entonces sólo se permite el reembolso de los gastos incurridos. Los investigadores no caen en el desaliento, y aunque desde 2005 se llevó a cabo un número significativamente inferior de inseminaciones intrauterinas y de FIV, se reclutaron bastantes más donantes “de la casa”. Los datos de la Human Fertilisation and Embryology Authority (HFEA) muestran que el número de donantes casi se ha duplicado desde 2005. Estos y otros estudios sugieren que es posible ganar donantes mediante una publicidad más intensiva y una mayor información sobre la situación legal. Las charlas informativas a menudo conducen a una reducción de los miedos, allanando así muchas barreras que dificultan la donación. Sin embargo, en Gran Bretaña siguen persistiendo dificultades a la hora de reclutar donantes procedentes de minorías étnicas. De modo que se puede comprobar que desde la abolición del anonimato, el perfil del donante ha sido lo que ha cambiado.

¿Qué hombres donan esperma?

Antiguamente, el donante habitual era un hombre joven. En la actualidad, hay cada vez más hombres entre 35 y 40 años, muchos de ellos con familia propia. Los motivos financieros no constituyen el aliciente principal para este grupo, sino más bien el deseo de ayudar. Los donantes solteros y/o homosexuales se muestran mucho más abiertos con relación a la abolición del anonimato que los hombres que viven en una relación estable. Contrariamente a lo que se piensa, muchos hombres se sienten interesados más tarde por el bienestar de sus hijos biológicos. Los argumentos de mayor peso contra una donación de esperma son los de carácter moral: las dudas personales sobre lo correcto de una donación de esperma y también para con el niño, la propia pareja o la sociedad en general.

¿Qué más se puede hacer?

En Alemania se está produciendo actualmente un intenso debate al respecto. El círculo de trabajo “Inseminación Artificial”, dirigido por el profesor Katzorke, y la Asociación “Spenderkinder” han reaccionado a la sentencia del tribunal con un comunicado de prensa y una contra opinión. En la página web del círculo de trabajo “Inseminación Artificial” también se pueden encontrar directrices diferenciadas sobre el tema IAD, así como informaciones para donantes potenciales. Los nuevos estudios ofrecen resultados alentadores: todavía se pueden mejorar considerablemente las estrategias de publicidad y reclutamiento. Sólo cuando se agote esta posibilidad se podrán hacer predicciones sólidas y se reconocerán las limitaciones reales.

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Medicina, Urología

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