DCM: ¿Quién resuelve el caso?

6. febrero 2018

La mayoría de las veces, el pronóstico de una disfunción craneomandibular es bueno. El problema es el diagnóstico: los afectados a menudo realizan una auténtica odisea de especialista a especialista hasta que las sospechas recaen sobre una DCM.

En Alemania, entre el 5 y el 10% de los adultos sufre de disfunción craneomandibular o DCM. La regulación defectuosa y dolorosa del aparato masticador puede deberse a factores psíquicos, estructurales, funcionales y bioquímicos.

Los efectos de la terapia suelen ser buenos. Según Andrea Diehl, miembro de la Sociedad Alemana para el Diagnóstico y la Terapia Funcional, alrededor del 70% de los pacientes responde al tratamiento: en el 50% la terapia tiene éxito y en el 20% restante un éxito moderado. Sin embargo, hasta que se diagnostica una DCM los pacientes suelen realizar una auténtica odisea de visitas a especialistas.

Todo es posible, también una DCM

Pues a primera vista los síntomas pueden confundir al médico examinador. Los pacientes describen dolor facial y mandibular, cefaleas, dolor de cuello y oído, presión detrás de los ojos, en los senos paranasales o dolor de dientes. Se trata de dolores difusos, sordos, que se expresan de forma persistente o en oleadas. Pueden manifestarse en reposo o durante el movimiento. Los afectados a menudo reportan una apertura limitada de la mandíbula, golpeteos y ruidos de fricción al abrir y cerrar la boca. Pero también mareos, fotosensibilidad, ataques de pánico o estrés en el día a día pueden ser indicios de la enfermedad. Si la DCM no se trata, puede desembocar en una artrosis de la mandíbula inferior.

Causas diversas

A menudo, la causa de una DCM es una mordida falsa, y no solo al juntar los dientes, sino también al masticar o hablar. La maloclusión dental puede ser congénita, pero también el resultado de un tratamiento de ortodoncia, de empastes dentales, coronas o también eventos traumáticos como accidentes. La mordida también está implicada en la posición de la articulación temporomandibular. Se trata de una articulación deslizante y rotatoria que permite la masticación, la mordida y el habla. Una maloclusión dental también afecta la articulación cráneo-cervical o la columna cervical. De modo inverso, los episodios de trauma o las piernas con diferente longitud pueden alterar el tono de ciertas cadenas musculares (paravertebrales), lo que puede llevar a un desplazamiento del eje articular de la articulación temporomandibular y a un estrechamiento del espacio articular, que acarrea la aparición de dolor en la mandíbula.

¿Quién sufre más?

Los estudios muestran claras relaciones específicas de género y relacionadas con la edad. Anders Wänman y su equipo [Paywall] mostraron en 2013 que el grupo que sufría con mayor frecuencia de DCM era el de mujeres entre 35 y 50 años. Para su estudio, los científicos entrevistaron y examinaron clínicamente a unos 800 pacientes de edades comprendidas entre 35 y 75 años.

Dos años más tarde, en 2015, Wänman y sus colegas publicaron otro estudio [Paywall] sobre el tema, según el cual la probabilidad de DCM aumenta continuamente desde la adolescencia. La mayor prevalencia se registra en personas de mediana edad, especialmente mujeres. A partir de una edad de aproximadamente 50 años, el riesgo comienza a disminuir. Para su investigación, los científicos entrevistaron entre mayo de 2010 y octubre de 2012 a unas 140.000 personas de edades comprendidas entre 10 y más de 90 años. Los pacientes habían participado en un examen de rutina del Servicio de Salud Pública Dental en el condado de Västerbotten, Suecia.

El saxofón: ¿factor de riesgo?

Se cree que el riesgo de DCM aumenta a causa de estrés psicológico, problemas psicosociales (como trastornos de ansiedad), bruxismo o tocar un instrumento de viento. Esto último fue descubierto por científicos japoneses en 2016. En el estudio participaron 72 personas que tocaban un instrumento de viento y 66 que no. La presión que se ejerce con los labios en la boquilla resulta determinante para el riesgo de DCM. Pero según otro estudio del año 2016 las mujeres con un IMC bajo presentan un mayor riesgo de DCM. En cambio, el estado dental (por ejemplo el número de dientes) parece no ejercer ninguna influencia.

Cómo es la terapia, quién la administra

En primera instancia se recomienda un tratamiento dental o de ortodoncia, pues la causa más frecuente de una DCM radica en una mordida incorrecta. Las férulas de mordida (férulas oclusales) están diseñadas para aliviar la articulación temporomandibular. Una terapia basada en ejercicios para la mandíbula está ganando gradualmente aceptación.

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Las férulas de mordida están hechas de plástico transparente. Al morderla, la presión se distribuye mejor. Así también se evita el bruxismo. / gentle07, pixabay

Algunas terapias tienen éxito con mayor facilidad si se eliminan las tensiones de los músculos masticadores, de la articulación cráneo-mandibular y del cuello superior causadas por malas posturas. Por ende, las medidas fisioterapéuticas, así como masajes y cursos de relajación, pueden resultar de utilidad. De modo que los terapeutas de DCM trabajan en conjunto con ortopedas, osteópatas, fisioterapeutas, neurólogos, psicólogos, podólogos e internistas.

Sin embargo, el enfoque del tratamiento es muy individual. “Existen demasiadas ideas distintas sobre cómo hay que tratarla adecuadamente. […] Para un buen tratamiento se precisa un buen conocimiento de la mordida y de la situación tridimensional de ortodoncia”, explica Stefanie Morlok, dentista y terapeuta de DCM.

¿Demasiada interdisciplinariedad?

Otra visión, que se distancia en puntos decisivos de la corriente establecida, es la representada por André von Peschke. El dentista es miembro de la Sociedad Alemana para el Diagnóstico y la Terapia Funcional (DGFDT) y consultor especializado de la Sociedad Alemana de Prótesis Dentales y Biomateriales (DGPro). En su opinión, toda enfermedad es multifactorial y multicausal, trátese ya de un pie de atleta o un tumor cerebral. Y los especialistas sólo deberían ser consultados cuando el paciente de DCM padece una alteración postural severa o un trastorno psíquico grave. Normalmente, sin embargo, no es necesario un examen exhaustivo de parte de diversos especialistas de todos los campos imaginables, pues por lo general el único problema es la mordida del afectado.

La opinión de que, si alguien visita un dentista debido a una DCM, éste deba activar toda una red interdisciplinaria, resulta en opinión de André Peschke ajena a la realidad. Pues lo que normalmente sucede es que los afectados consultan un especialista tras otro. En el proceso se excluyen las enfermedades más diversas, como hernias discales o tumores cerebrales. En particular con las mujeres se suele sospechar que la causa de las quejas son problemas psíquicos. Finalmente, ya sea por investigaciones del propio paciente o por otro médico, los afectados reciben la indicación de que podría ser una DCM. A menudo, llegado este momento los exámenes de los diversos especialistas concluyen sin alcanzar un diagnóstico.

La medicina psicosomática no siempre es la solución

De modo que no resulta adecuado para los afectados “recorrer la maratón de exámenes interdisciplinarios”, argumenta el experto. En lugar de todo ello, la causa debe buscarse primero en la cavidad oral: por ejemplo esas nuevas coronas, que se colocaron casi simultáneamente con el inicio de los síntomas, ¿están bien hechas? “También nos oponemos a la tendencia de transferir a los pacientes con una alta sensibilidad para alteraciones oclusales al campo de la medicina psicosomática, algo que parece estar de moda, pues fluyen miles de euros para absurdos diagnósticos de DCM, los pacientes nunca mejoran y el médico carece de un concepto terapéutico, y todo ello para luego explicar al sorprendido paciente que la razón de que los problemas con su oclusión no mejoren debe encontrarse en el interior de su psique”, argumenta Peschke. La realidad sería a menudo que gran parte de “nuestros” pacientes ya se considera “más allá de cualquier tratamiento”, y que todos los exámenes de los diferentes especialistas no conducen a ningún lado.

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