Parabiosis: Fuente de juventud de aguas turbias

4. octubre 2017
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En el marco de la investigación contra el envejecimiento, la parabiosis experimenta un renacimiento. Los estudios demuestran que unir mediante sutura a dos ratones de edades diferentes tenía un efecto rejuvenecedor en el organismo del ratón más viejo. ¿Una nueva estrategia contra el envejecimiento? Algunas compañías ya ofrecen transfusiones de sangre.

Hace unos 150 años, el fisiólogo francés Paul Bert realizó un asombroso descubrimiento: el científico retiró tiras de piel de dos ratas y cosió a los animales por ese lugar. Al poco tiempo los vasos sanguíneos de los dos roedores se fusionaron y se formó un solo aparato circulatorio. Al inyectar fluidos en las venas de uno de los animales, Bert pudo demostrar que la sangre de una rata fluía a través de las venas del otro animal. Por su trabajo recibió dos años más tarde el premio de la Academia de las Ciencias de París.

El fenómeno mediante el cual dos organismos se unen se denomina parabiosis. Los seres vivos pueden estar vinculados desde el nacimiento, como los gemelos siameses, o se pueden coser mediante un procedimiento quirúrgico.

¿Vale todo para obtener un resultado?

Los primeros estudios sobre la influencia de la parabiosis en los fenómenos asociados con la edad se realizaron en 1956. Para ello, el bioquímico y gerontólogo Clive McCay, de la Universidad de Cornell en Nueva York, cosió una rata vieja con una joven. Los roedores permanecieron unidos durante varios meses, lo que redundó en ventajas para el animal de mayor edad, cuya densidad ósea mejoró. Unos años más tarde, en 1972, un grupo de científicos de la Universidad de California también publicó un estudio sobre el tema “sangre joven en animales viejos”. Los investigadores estadounidenses descubrieron que las ratas mayores que compartían su sangre con las más jóvenes vivían entre cuatro y cinco mases más que las que no. Sin embargo, estos resultados no se han podido volver a reproducir.

Aunque a primera vista estos resultados parezcan fascinantes, para los animales el procedimiento no fue nada agradable y estuvo acompañado de un elevado riesgo de muerte: las ratas que no estaban acostumbradas a la compañía mutua se mordían hasta morir. En adición, 11 de los 69 pares de roedores murieron de la “enfermedad parabiótica”, una dolencia que probablemente esté causada por la lucha entre el sistema inmunológico de un animal contra la sangre del otro.

Los ratones más viejos se benefician de la sangre joven

A finales de los años 70, el interés por la parabiótica fue disminuyendo. Sin embargo, actualmente vuelve a ocupar los titulares en el marco de la investigación del envejecimiento, porque la “sangre joven” parece ejercer un efecto rejuvenecedor en casi todas las áreas del cuerpo de los ratones más viejos, y no sólo en la densidad ósea. En 2005 un equipo de investigación dirigido por Thomas Rando, en aquel momento profesor asistente en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, publicó un informe sobre cómo la sangre de ratones jóvenes afectaba a músculos avejentados. Para ello unió, durante un período de seis a siete meses, a dos ratones, uno de los cuales tenía de uno a dos meses de edad y el otro entre 19 y 26 meses. Después de cinco semanas, el científico lesionó los músculos de la pata trasera de cada ratón. Cinco días más tarde, la lesión de los animales de mayor edad había sanado tan bien como las de los más jóvenes. Esto probablemente se debe a que las células madre de los animales mayores habían sido estimuladas para dividirse. Por el contrario, si los ratones viejos estaban unidos a un roedor de su misma edad, la lesión cicatrizó mucho peor, como es normal entre los animales no parabióticos más viejos.

A partir de este momento comienzan a aparecer numerosas publicaciones sobre el tema. Según se puede leer en ellos, la sangre joven puede reparar una médula espinal dañada, sanar una miocardiopatía hipertrófica o estimular la producción de nuevas neuronas en el cerebro y el sistema olfativo. Y estos efectos también se observan en el plasma humano. En abril de este año, Tony Wyss-Coray, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, publicó que la memoria y la capacidad de aprendizaje de los ratones viejos mejora gracias al plasma humano del cordón umbilical. Para ello, el equipo de investigación inyectó plasma a los animales cada cuatro días durante dos semanas.

Cuidando un poco más a los animales

Desde los años 70 las condiciones para los animales han mejorado. Para que sufran menos, se habitúa a ratones del mismo sexo y tamaño durante al menos dos semanas antes del procedimiento quirúrgico. Ahora se utiliza anestesia. Con el fin de reducir la mortalidad de los roedores, hoy en día sólo se conectan animales genéticamente idénticos, ya que éstos parecen no padecer la enfermedad parabiótica. Y se aplican antibióticos para reducir el riesgo de infección. Después del procedimiento quirúrgico, los animales conectados se comportan con normalidad y pueden separarse más tarde con éxito.

Mecanismo de acción desconocido

Hasta la fecha, la cuestión de cómo actúa exactamente la “sangre joven” en el organismo más viejo aún no se ha aclarado. Se supone que ciertos componentes de la sangre afectan positivamente a las células madre más viejas. Una posible explicación de los efectos positivos de la sangre joven podría ser la proteína GDF11 (Growth Differentation Factor 11), cuya concentración disminuye en la sangre a medida que un organismo envejece. Investigadores de la Universidad de Havard en Cambridge administraron la proteína durante cuatro semanas a ratones de edad avanzada con hipertrofia cardíaca, lo que condujo a que el corazón agrandado recuperara la normalidad. Pero también se sospecha de la proteína TIMP2 (Tissue Inhibitor Metalloprotease), que tendría un efecto positivo sobre la función del hipocampo más anciano, ya que la hormona oxitocina retardaría el proceso de envejecimiento. Ambas proteínas se encuentran en mayores cantidades en la sangre joven.

Pero no todos son de la misma opinión. La empresa de biotecnología Novartis, por ejemplo, no fue capaz de reproducir el efecto positivo de GDF11. Se cree que el problema podría ser la similitud entre GDF11 y la proteína miostatina. Los métodos de detección utilizados por los científicos de Havard no serían capaces de distinguir entre estas dos sustancias. La miostatina inhibe el crecimiento muscular y su concentración en la sangre aumenta con la edad. Lo que en realidad podría ocurrir sería que también los niveles de GDF11 aumentan con la edad, algo que Novartis afirma haber demostrado con otros reactivos. Pero el equipo de investigación de la Universidad de Harvard replicó que tal vez existan varias formas de GDF11, y que las pruebas llevadas a cabo por Novartis no serían comparables debido a determinadas discordancias.

La causa del efecto rejuvenecedor de la parabiosis también podría radicar en el hecho de que los animales conectados comparten los órganos. Para llegar al fondo de esta cuestión, Irina Conboy desarrolló un dispositivo que permitía intercambiar la sangre de ratones jóvenes y viejos. Y se demostró que el efecto inhibitorio de la sangre vieja sobre los ratones jóvenes era significativamente más acentuado que las ventajas de la sangre joven en los ratones viejos. Según los científicos, la razón de los efectos positivos observados en los ratones viejos podría explicarse por el hecho de que la sangre vieja se había diluido.

Una cura de rejuvenecimiento de 8000 dólares

Aunque el mecanismo de acción de la sangre de un ratón joven sobre un tejido más viejo todavía no haya sido comprendido, algunas compañías ya comenzaron sus propios estudios en seres humanos. Sin embargo, a diferencia de los experimentos con animales, aquí se renuncia a la parabiosis, pues ¿quién se dejaría coser voluntariamente con otra persona? En lugar de ello, los participantes del estudio reciben sangre donada por personas más jóvenes.

Una de estas empresas es la start-up Ambrosia de Monterrey, California. Para su estudio, el fundador de la empresa Jesse Karmazin todavía está buscando participantes. Los requisitos: tener al menos 35 años, no estar en estado y gozar de buena salud. Y si se dispone de la calderilla requerida, es decir, 8000 dólares, ya no hay más obstáculos para disfrutar de la cura de rejuvenecimiento. A continuación se recibe una transfusión única de plasma de un donante menor de 25 años. No hay grupo control, porque hasta ahora nadie se muestra dispuesto a pagar 8000 dólares por recibir un placebo. En lugar de ello, se examinan diversos biomarcadores en la sangre de los participantes antes y después de la transfusión. El fundador de la empresa aseguró a una revista especializada que la cuota de participación era necesaria para cubrir, entre otras cosas, el costo del plasma, la aprobación del Comité de Ética y las pruebas de laboratorio.

Otra empresa es Alkahest. Esta compañía privada de San Carlos, California, fue fundada por Wyss-Coray y junto con la Universidad de Stanford dio inicio en septiembre a un estudio doble ciego aleatorizado y controlado por placebo. 18 pacientes de Alzheimer mayores de 50 años reciben cuatro transfusiones de sangre de donantes jóvenes durante cuatro semanas. El punto final primario es la seguridad. En adición, los científicos indagan sobre cambios en el cerebro o la sangre. Se espera que el estudio esté terminado al final del año.

También un hospital en Corea del Sur inició un estudio clínico aleatorizado y controlado por placebo. 64 participantes, de al menos 55 años de edad, reciben o bien sangre fresca de cordón umbilical, sangre descongelada de cordón umbilical, plasma descongelado o un placebo. Además de comprobar la seguridad del procedimiento, el estudio también tiene como objetivo indagar en los efectos de la sangre o el plasma en el proceso de envejecimiento.

Cuidado con transfusiones de sangre innecesarias

Actualmente no existen datos que demuestren que las transfusiones de sangre prolonguen la vida, de modo que recurrir a este tratamiento para alargar la existencia carece de sentido. Por otro lado, las transfusiones de sangre, aunque forman parte de la rutina médica, no deben tomarse a la ligera. Además de la transmisión de infecciones, las reacciones inmunitarias no se pueden descartar incluso con un donante adecuado. En el peor de los casos, el receptor puede sufrir un choque anafiláctico.

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Copyright de la imagen: James St. John, flickr / Licencia: CC BY

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